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Tercer álbum de LSB, lanzado el 2 de julio en su sello Footnotes - nueve pistas, cero colaboraciones, cero compromisos. Un liquid drum & bass que no corteja las pistas de baile.
LSB es uno de los pocos productores liquid que logra que un álbum se sostenga en pie sin necesidad de las pistas de baile para darle sentido. The Middle confirma esta postura.
El título no es una metáfora vaga: la pista central es la quinta de un álbum de 9 temas, lanzado el 2 de julio —el punto medio exacto del año—. Y LSB tiene 44 años. "The middle" en sentido literal y existencial, sin caer nunca en la pose.
Los cuatro primeros tracks mantienen un estado melancólico, casi contenido: liquid que no busca seducir, sino documentar una sensación. LSB habla de un "classic LSB piano roller" entre los temas, y la descripción basta para visualizar el territorio sonoro: capas de piano, bajos discretos, breakbeats que respiran. La producción está deliberadamente despojada de todo barniz: "there are mistakes in there", dice —y decidió conservarlos.
A partir de la pista central, el tono cambia progresivamente. Los cuatro últimos tracks se abren hacia algo más optimista. Sin subidas artificiales, sin gran conclusión. Solo una luz que entra.
La portada —verdes brumosos y grises— dice lo mismo que la música.
The Middle sale en Footnotes, el sello de LSB, lo que le da un control total sobre la dirección artística. El álbum está pensado en un "éter" entre la escucha doméstica y la pista de baile: ni ambient, ni herramienta de club. Una forma que el DnB rara vez ocupa con esta coherencia.
El álbum surgió tras un período de burn-out y un trabajo terapéutico sobre su relación con su mentor fallecido, Marcus Intalex. No se lee como una nota de programa, se escucha en la economía de medios.
Tercer álbum, tercera prueba. LSB no busca convencer —The Middle se instala y permanece.